Un cartel de lujo para la afición

Las corridas de toros eran imprescindibles en los veranos gaditanos en los últimos dos siglos. Hace sesenta años hubo un cartel de verdadero lujo con tres figuras que han pasado a la gran historia del toreo: nada menos que Pepe Luis Vázquez, que se fue de vacío; Luis Miguel, el menor de los dominguines, que sumó una y dos orejas y Antonio Ordóñez, que fue el triunfador del festejo cortando el rabo de su segundo. Ni que decir tiene que la plaza se llenó por completo porque eso de que en Cádiz no iba la gente al coso de Asdrúbal en sus últimas décadas no pasa de ser una leyenda urbana.

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