Pedazo de pancarta en preferencia

Aunque el fuerte de la Peña Pinto no era la redacción, la pancarta era más que elocuente. De impresionante tamaño para aquella época –estamos en 1966– asomó en una noche del Trofeo Carranza de ese año. El alcalde había tenido un accidente y por vez primera, hospitalizado, faltaba a un encuentro del trofeo que ideó, y que pervive hoy.

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