Sobre la muralla del vendaval

El polvoriento Campo del Sur terminaba con tres grandes edificios que daban  al mar: la casa de Matanza, la Cárcel Real y la plaza de toros.  Edificado en 1862, a principios del siglo XX el coso era un recinto denostado por los revisteros taurinos forasteros, que incluso descalificaban la plaza llamándola “un montón de leña”. Y ello pese a que  en una de sus reformas se rodeó de un muro de mampostería. Pero fue el teatro de los afanes y hazañas de gaditanos como Ponce, El Cuco, Lillo, Caíto, El Mellizo, El Marinero, Agualimpia, Potoco y el Loco, Paramio, Currito, Pipa y muchos otros.

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