El disfraz es una cosa muy seria

Años veinte del siglo pasado, tal vez es Carnaval y en el colegio lasaliano acuden los alumnos, con todo el arte y la gravedad que se requiere y se les aprecia, a una función escolar. Estas minúsculas personalidades posaron ante la cámara con la seriedad de lo que iban a ser de mayores: militares, abogados, médicos, toreros... Entre ellos, con el ros y aire bizarro, el que sería brillante médico, académico, pintor y conferenciante Venancio González.

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