Un “retoque” improcedente

Parece que los arquitectos no respetan la obra de sus antecesores y no se resignan a restaurar edificios sin dejar algún cambio. Es lo ha que ocurrido con la reforma de la estación, terminada hace ahora cien años. La parte superior de la cubierta, sobre los ventanales, recta en el diseño primitivo, toma hoy una curva caprichosa. Por suerte otros restauradores respetan la obra terminada de sus antecesores sin hacer "retoques caprichosos".

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