El Príncipe de Asturias demuestra tener una inteligencia envidiable y mucha viveza

Publicado en Diario de Cádiz el 15 de marzo de 1909. Desde Sevilla, donde la Familia Real pasa una temporada, nos remiten algunos datos sobre el carácter y condiciones del Príncipe de Asturias. En la foto, el Príncipe de Asturias con su padre el Rey Alfonso XIII. El hijo mayor del Rey trata afablemente y con dulzura a cuantos le rodean. Demuestra tener una inteligencia envidiable y una viveza impropia de su corta edad. Distingue perfectamente al personal que se encuentra a su lado y a todos llama por su nombre. Don Alfonso habla con la graciosa imperfección de los niños y usa numerosas palabras en inglés y francés, además del español. Sabe los nombres de los alimentos en tres idiomas y duerme las horas que prescribe la Higiene. Apenas llora y solamente pone algunos momentos el ceño fruncido. Demuestra pasión por su hermanito el infante don Jaime, a quién besa y abraza frecuentemente. Cuida mucho sus juguetes, en especial un muñeco vestido de soldado con el que habla y pasa las horas distraído. Cuando pasa ante soldados que le rinden honores, saluda militarmente.

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