El mercado público central de abastos

En el derribo de los Descalzos, con el diseño del arquitecto Juan Daura, se levantó una plaza por ticada exenta, para siempre "la plaza", que albergaría los puestos de venta de abastos. Todos con su sótano y altillo, un toldillo de esteras les protegía del sol, y miraban hacia un gran espacio abierto donde, además de vender fr utas y hortalizas, se exhibían saltimbanquis, títeres, trapecistas y tutilimundis, para diversión de los marchantes. Por mucho que se reforme, nunca quedará un espacio tan soberbio como el que trazó Daura.

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